Excelencia operativa – Entrevista

Fábrica de Terresis en Ólvega: un modelo industrial integrado al servicio del rendimiento

La fábrica de Terresis en Ólvega (España), dedicada a la producción de soluciones a base de óxido de magnesio para nutrición animal, entró en funcionamiento en febrero de 2025 tras un proyecto de instalación llevado a cabo en tiempo récord. Diseño, construcción y puesta en marcha, cada fase se coordinó con suma precisión. Tres factores han marcado la diferencia: dominio completo de la cadena producción, requisitos estrictos en materia de seguridad y una rápida capacidad de ejecución.

¿Cuáles son las particularidades de la planta de Terresis en Ólvega?

Ante todo, es un proyecto fuera de lo común: en seis meses, hemos transformado un descampado en una fábrica operativa. Nuestra ambición se planteó de inmediato: convertir Ólvega en un motor de crecimiento y una planta de referencia en productos a base de óxido de magnesio para nutrición animal. Otra particularidad reside en nuestro modelo integrado. Desde la extracción en mina hasta la transformación industrial y obtención del producto final, controlamos todo el proceso. Por último, Ólvega se distingue por la automatización de la trituración y la mezcla, algo que mejora la eficacia, refuerza la seguridad, facilita el mantenimiento y reduce las tareas repetitivas.

¿Cómo se han integrado los desafíos de la excelencia operativa en la transformación de la planta?

Estos desafíos han orientado nuestras decisiones desde el primer día. Gracias a la experiencia adquirida en plantas de producción externas y al desarrollo continuo de nuestros productos, hemos podido elegir una maquinaria adaptada y definir con precisión los diferentes procesos. En este sentido, la infraestructura está diseñada para optimizar los flujos y minimizar los movimientos innecesarios. Además, también hemos innovado en los embalajes: con sacos sellados al vacío, entregamos al cliente un producto más estable y de mejor calidad. Todo ello, sin olvidarnos de la seguridad, un requisito fundamental que hemos tenido en cuenta desde la concepción, con procedimientos y normas claras, imaginando puestos de trabajo ergonómicos y, sobre todo, involucrando al personal en la difusión de las buenas prácticas y la toma de decisiones.

«Desde la extracción en mina hasta la transformación industrial y obtención del producto final, controlamos todo el proceso».

Anyul Iriarte, Responsable de la fábrica de Ólvega

¿Qué lugar ocupa la iniciativa y la responsabilización de los empleados?

La puesta en marcha de una planta industrial como la nuestra es un reto tanto humano como técnico. El desafío consistió en formar un equipo capaz de gestionar las instalaciones de manera segura, autónoma y eficaz desde el principio. Desde los inicios, hemos asignado a todos los miembros del equipo un papel activo en la concepción de los puestos de trabajo y la disposición de la fábrica. Esta implicación ha sido determinante, sobre todo para inculcar una sólida cultura de la seguridad. Al mismo tiempo, las funciones también han evolucionado: un agente asignado a un solo puesto fue sustituido por un operario polivalente que participa en todos los procesos de producción, garantiza la supervisión de estos últimos y trabaja para mejorarlos. Con este enfoque, nuestra fábrica es más eficiente y cuenta con una organización capaz de aprender y evolucionar para adaptarse constantemente gracias a sus empleados.

¿Cuál es el balance después de más de un año de funcionamiento y cuáles son las perspectivas?

En doce meses, habíamos alcanzado la capacidad de producción nominal, lo que indica la robustez de la concepción y la eficacia de nuestros procesos. Nos hemos dado cuenta de que la centralización de la producción participa activamente en la excelencia operativa de la planta. Todo esto dibuja un entorno industrial sólido y fiable que nos permite mantener el auge de la actividad, así como instaurar una relación de confianza con clientes y proveedores. La fábrica presenta un potencial de crecimiento significativo, tanto desde el punto de vista industrial como operativo. A corto plazo, pretendemos ampliar la capacidad de almacenamiento de materias primas e instalar nuevos silos para aumentar nuestra capacidad de producción y abrir una vía a la fabricación de otros productos. Además, vamos a automatizar el horno vertical (MHF) y los sistemas de llenado para determinados productos. Estas mejoras representarán una nueva etapa estructurante en beneficio de la estabilidad, la eficacia y la seguridad de los procesos.